Tratamiento tributario de las becas escolares para trabajadores y sus hijos

Como es conocido, la remuneración es la contraprestación en dinero y las adicionales en especie avaluables en dinero que el trabajador recibe del empleador por causa del contrato de trabajo.

Esta norma admite excepciones expresamente contempladas respecto de beneficios tales como la colación, movilización, viáticos y, en general, los que proceden de una devolución de gastos en que se incurra producto del trabajo. Uno de los beneficios que no constituyen renta, de acuerdo con la Ley de Impuesto a la Renta, son las becas de estudio para trabajadores e hijos de trabajadores (Artículo 17 N°18 de la Ley Sobre Impuesto a la Renta).

Las becas de estudios corresponden a todos aquellos beneficios percibidos por el becario, dentro de los cuales se encuentran los siguientes: pago de matrículas, cuotas de enseñanza o escolaridad, viáticos, pasajes o todos aquellos que se destinan en forma exclusiva para la obtención de formación básica, media, técnico profesional, universitaria o la participación en cursos de capacitación por parte de los becarios (Circular N°41, de 1999 del SII).

Para que algunos de estos beneficios efectivamente no detenten el carácter de tributable, el Servicio de Impuestos Internos ha establecido que se debe cumplir con los siguientes requisitos:

 

  1. La beca debe estar destinada exclusivamente al financiamiento de los estudios.
  2. Deben otorgarse a favor del becario mismo sin la posibilidad de que puedan ser aprovechadas por terceros o se les dé un destino distinto.

 

Respecto al efectivo cumplimiento de estos requisitos, las becas escolares deben pagarse en forma directa al establecimiento educacional o al mismo trabajador, siempre y cuando las normas que reglamentan su otorgamiento permitan concluir sin lugar a dudas que tales cantidades se destinan exclusivamente al financiamiento de los estudios (Circular N°41, de 1999).

De lo contrario, pagar un monto particular por el concepto de “beca de estudio” sin reglamentar su modalidad para verificar que efectivamente se destine en forma única al financiamiento de estudios, deviene en una “asignación de estudio”, la cual si estaría afecta al pago de Impuesto Único de Segunda Categoría, conforme a lo señalado por el Servicio de Impuestos Internos (Circular N°41, de 1991). En ese sentido, la asignación de estudio debe ser tratada como remuneración, ya que puede ser aprovechada por terceros y la Ley Sobre Impuesto a la Renta no contiene un tratamiento especial sobre su regulación.

Asimismo, se debe tener en consideración que el tratamiento exento de tributación de las becas no aplica para hijos de trabajadores que estudien en jardines infantiles ni para su cónyuge u otro tercero ajeno a la empresa.

Desde la mirada de la empresa, el gasto incurrido por el otorgamiento de estos beneficios, en orden a que pueda ser deducible, debe cumplir con los requisitos generales del artículo 31 de la Ley de Impuesto a la Renta y, en caso de que su pago no esté regulado por un contrato individual o colectivo, siendo de carácter voluntario, debe pagarse o abonarse en cuenta del trabajador y retenerse o pagarse los impuestos aplicables, de acuerdo con el artículo 31 N°6 de la misma Ley.

Por último, la deducción del gasto para las becas de hijos de trabajadores contiene requisitos particulares, además de los anteriormente mencionados, de acuerdo con el artículo 31 N°6 bis de la Ley de Impuesto a la Renta:

 

  1. Otorgarlas con relación a las cargas de familia u otras normas de carácter general y uniformes aplicable a todos los trabajadores de la empresa. Este requisito de universalidad es interpretado por el Servicio de Impuestos Internos, estableciendo como ejemplo de cumplimiento del mismo, que el beneficio se encuentre contenido en contratos o convenios colectivos (Circular N°40 del año 2001).
  2. Se establece un tope de 1,5 UTA en caso de becas para enseñanza básica y de 5,5 UTA en caso de becas para educación superior.

 

Particularmente, el Servicio de Impuestos Internos ha concluido que los programas de estudio MBA, cumpliendo con los requisitos antes mencionados, reúnen las características de una beca de estudio, por lo que su gasto es calificado como aceptado (Oficio N°846, de 2006).

De esta manera, resulta pertinente verificar la forma en que se están otorgando estos beneficios relacionados al estudio de trabajadores y sus hijos, producto de las múltiples variables que influyen para concluir si constituyen o no remuneración, con el objetivo de evitar eventuales contingencias relacionadas a sanciones o juicios.

 

José Pablo Arraño Urrutia

Abogado Negociación Colectiva

Lizama Abogados